
A través de una señalética poética, Dittborn reinterpreta el lenguaje aeroportuario para hablar del viaje como experiencia humana. Palabras, direcciones y referencias se transforman en una cartografía simbólica de los desplazamientos.
La obra acompaña el tránsito de los pasajeros, invitando a detener la mirada y reflexionar sobre los múltiples orígenes y destinos que convergen en un mismo espacio.


