
Instalación colaborativa creada durante la pandemia, compuesta por más de 900 telares realizados por distintas manos.
Cada pieza representa un gesto de encuentro, cuidado y resistencia colectiva. Ubicada en un espacio de tránsito migratorio, la obra simboliza comunidad, diversidad y la fuerza de los vínculos humanos en contextos de incertidumbre.


